Protegiendo los bosques ancestrales del Paraguay con nuevas tecnologías

Por Sarah Ruiz y Ryan Sarsfield
Este es el Gran Chaco. Una amplia extensión de bosque seco, cactus y sabanas de palmera; un tramo del Paraguay rural que se considera lejos de todo.

A pesar de su lejanía y su baja población, el Chaco es tanto el hogar como la fuente de sustento de quienes viven allí. Pero en los últimos 20 años, la región se ha visto cada vez más amenazada ya que sus árboles son talados para establecer y expandir estancias ganaderas que producen carne vacuna para exportación.

Este es el pueblo de Chaidi, hogar de los Ayoreo Totobiegosode, un pueblo indígena que ha vivido en la región desde mucho antes que el comercio internacional convirtiera a la ganadería —y a la deforestación— en un motivo de preocupación.
Esta reunión bajo las ramas de los árboles y los coloridos toldos ha atraído a visitantes desde mucho más allá de los límites del territorio ayoreo. El pueblo ha recibido a otros miembros de la comunidad indígena del Paraguay e incluso de lugares tan lejanos como Perú.

 Todos ellos se han reunido para averiguar cómo una aplicación móvil puede ayudarles a combatir la invasión y la deforestación en sus tierras ancestrales.

Protección de los bosques para preservar el aislamento

Muchos de los habitantes de la comunidad crecieron con un modo de vida nómade en el bosque y solo después se asentaron en Chaidi, algunos tan recientemente como a comienzos de la década del 2000. Varios de ellos todavía tienen familiares inmediatos (hermanos, tíos, padres) que viven tradicionalmente en aislamiento voluntario con el fin de evitar el contacto con las comunidades asentadas a pesar de que el bosque que les rodea es cada vez más pequeño. Y aunque pueda parecer poco probable que la comunidad asentada en Chaidi adopte los datos satelitales de última generación, los teléfonos celulares abundan en la localidad. Los miembros de la comunidad están ansiosos por utilizar la nueva aplicación para proteger sus bosques y sus familiares nómades.

La reunión de este día fue organizada por la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), de la que los ayoreo y los demás grupos indígenas son miembros. Un equipo de Global Forest Watch (GFW) de los EE.UU. y socios de la organización Rainforest Foundation US (RFUS) en Perú fueron invitados a presentar la aplicación móvil de monitoreo forestal de GFW, Forest Watcher. La aplicación se desarrolló específicamente para usarse sin conexión a internet en comunidades remotas como Chaidi. Ofrece alertas semanales de deforestación, alertas diarias de incendio e imágenes satelitales recientes, lo que permite a los usuarios detectar cuándo se hanta lado árboles cercanos. La esperanza es que una alerta temprana permita a la comunidad tomar medidas y evitar que avance el desmonte.

En busca de los bosques caídos

El taller fue inaugurado por el Presidente de FAPI Hipólito Acevei, seguido por charlas del equipo de GFW presentando la tecnología y su potencial. También habló Betty Rubio Padilla, una líder comunitaria y monitora indígena de Perú.

Rubio Padilla compartió la historia de su pueblo, Vista Hermosa, que lleva varios meses utilizando Forest Watcher para hacer un seguimiento de la deforestación impulsada por la coca en su territorio. Ella y sus colegas monitores utilizaron las imágenes satelitales para mostrar a los cultivadores de coca que sus actividades eran visibles y convencerlos de detener la actividad en el área.
Los participantes pasaron algún tiempo familiarizándose con la aplicación, examinando su pueblo en las imágenes satelitales y probando las funcionalidades.  

Rubio Padilla y la representante de RFUS, Wendy Pineda, enseñaron a los participantes paraguayos los consejos que habían aprendido al usar Forest Watcher en Perú y compartieron sus historias y experiencias.

Al día siguiente, el grupo llevó la tecnología al terreno para verificar una alerta de deforestación que se había registrado en las cercanías. Se estacionaron en el borde de la carretera con el polvo y las mariposas suspendidos en el aire bajo el sol del mediodía.

Cabría pensar que la tala es fácil de detectar; solo hay que buscar los árboles caídos. Pero desde la carretera, los bosques se ven densos e inalterados. Los píxeles rosa visibles en la aplicación, sin embargo, revelan una historia diferente; el bosque aparentemente intacto que corre a lo largo de la carretera es apenas una fina franja de árboles.

Tras una corta caminata por un sendero que atravesaba la vegetación, los monitores forestales recién equipados ingresaron en un vasto rectángulo de troncos mutilados, ramas y tierra revolcada, obra de maquinaria altamente eficiente que puede arrasar hectáreas de bosque en un solo día.

Este desmonte en particular había sido creado unos pocos días antes y era prácticamente invisible sin las alertas de deforestación.

La fuerte industria ganadera del Paraguay

El Gran Chaco se extiende por Paraguay, Bolivia y el norte de Argentina, y es el segundo bosque más grande del continente. Aunque su importancia ecológica suele verse opacada por la de la Amazonia más al norte, es una zona rica en biodiversidad. Al igual que la Amazonia, los bosques de Chaco están sometidos a una fuerte presión por la expansión de la actividad agropecuaria. Según datos de GFW, entre 2001 y 2017, los bosques secos del Chaco perdieron casi 10 millones de hectáreas de cobertura arbórea.

El valor de la tierra en la región ha sido históricamente bajo en comparación con el de las tierras destinadas a la producción de soja en la Región Oriental del Paraguay, y el gobierno continúa autorizando legalmente el desmonte para la producción ganadera.

El desmonte escondido descubierto por el taller bien podría haber estado legalmente permitido, pero la incertidumbre que lo rodea destaca la necesidad de obtener mejor información y más transparencia en el área. Para las comunidades indígenas, un mapa puede ser el arma más útil para defender los límites de su territorio.

El camino por delante

El grupo tomó fotografías que documentaban la escena, junto con notas y coordenadas de GPS. Todo esto se puede combinar para elaborar un informe en Forest Watcher, que luego puede utilizarse para documentar formalmente la deforestación y la usurpación ilegal. Al volver del campo, la pregunta en la mente de todos era: “¿y cuál es el próximo paso?”

Aprovechando las experiencias de Rubio Padilla y Pineda en Perú, el grupo debatió estrategias para aprovechar los datos después de recopilarlos. A menudo, tanto en Perú como en Paraguay, simplemente presentar un reclamo formal ante las autoridades no basta para impedir que avance el desmonte. Y aunque la capacidad de trabajar con datos semanales de alerta de alta resolución es un gran paso adelante, los equipos deben desarrollar planes para aprovechar las alertas de forma más rápida y eficaz.

FAPI sigue trabajando con las organizaciones indígenas que la integran para proporcionar talleres en otras regiones del Paraguay, con la esperanza de que pronto la aplicación se convierta en una herramienta familiar y eficaz para las comunidades indígenas de todo el país. ۞

Creditos

Escrito por Sarah Ruiz y Ryan Sarsfield

Fotos por Jordi Ruiz Cirera

Fotos por Drone por Atahualpa Ayala

Con el apoyo de:

Rainforest Foundation Norway

En asociación con: 

Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), Rainforest Foundation U.S.