Por Mikaela Weisse y Liz Goldman


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El año pasado fue el segundo peor año en récord en relación a la pérdida de cobertura arbórea en los trópicos, según datos recientes de la Universidad de Maryland, publicados hoy en el Global Forest Watch. En total, los trópicos experimentaron una pérdida de cobertura arbórea de 15.8 millones de hectáreas (39.0 millones de acres) en 2017, un área del tamaño de Bangladesh. Esa cifra equivale a la pérdida de 40 campos de fútbol de árboles por minuto durante todo un año.

A pesar de los esfuerzos en conjunto para reducir la deforestación tropical, la pérdida de cobertura arbórea ha aumentado de forma constante en los trópicos durante los últimos 17 años. Los desastres naturales como los incendios y tormentas tropicales desempeñan un rol cada vez mayor, especialmente a medida que el cambio climático hace que estos fenónemos sean más frecuentes y severos. Pero la tala de bosques para fines relacionados con la agricultura y otros usos sigue impulsando la deforestación a gran escala.

A continuación, se muestra un breve resumen de la pérdida de cobertura arbórea en países tropicales clave durante el año pasado:

Top 10 Tropical Countries for Tree Cover Loss in 2017
Colombia Tree Cover Loss Hotspots 2017

Clímax en la pérdida de cobertura arbórea, post-conflicto, en Colombia.

Colombia experimentó uno de los incrementos más dramáticos de pérdida de cobertura arbórea que cualquier otro país, con un aumento del 46 por ciento en comparación con el 2016 y más del doble de la tasa de pérdida del 2001 al 2015. Casi la mitad del aumento se produjo en solo tres regiones en la frontera del bioma amazónico (Meta, Guaviare y Caquetá), con nuevos puntos de calor de pérdida avanzando hacia áreas no afectadas anteriormente.

El rápido aumento en la pérdida de cobertura arbórea se produjo conforme la paz llegaba al país. El año pasado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo rebelde más grande del país, salieron de grandes áreas de bosques remotos que controlaban anteriormente. Las FARC tuvieron un control estricto sobre el uso de la tierra que permitió poco uso comercial de los recursos. Con la desmovilización ha surgido un vacío de poder que ha permitido la tala ilegal para el pastoreo y a la plantación de coca, a la minería y a la explotación forestal por parte de otros grupos armados. La especulación de tierras está fuera de control, a medida que las personas usurpan y deforestan nuevas áreas con la esperanza de obtener un título de propiedad de los terrenos en virtud de la posterior ley de reforma rural, un componente clave del Acuerdo de Paz. Además, los senderos abandonados de las FARC proporcionan acceso a áreas forestales que anteriormente eran remotas, con la expansión oficial de estos caminos por parte de algunos gobiernos regionales para promover el desarrollo.

Global Forest Watch Colombia Tree Cover Loss 2017

El gobierno colombiano trabaja de forma activa para reducir la velocidad de la destrucción forestal y, de hecho, recientemente la Corte Suprema ordenó controlar la deforestación en el Amazonas. El gobierno canceló un importante proyecto de una autopista que conecta a Venezuela y Ecuador, destruyó muchos caminos ilegales, expandió el Parque Nacional Chiribiquete con 1.5 millones de hectáreas adicionales y lanzó la iniciativa “Cinturón Verde” para proteger y restaurar un corredor forestal de 9.2 millones de hectáreas. Es demasiado pronto para saber si estas acciones y otras más serán suficientes para reducir la rapidez de la pérdida forestal descontrolada del país.

La pérdida de cobertura arbórea en Brasil sigue siendo alta a pesar de disminuciones anteriores

Brasil experimentó su segunda tasa más alta de pérdida de cobertura arbórea en 2017, luego de un pico importante en 2016.

El aumento se produce a pesar de que las tasas de deforestación han bajado y se debe principalmente a incendios en la Amazonía. La región amazónica tuvo más incendios en 2017 que cualquier otro año desde que comenzaron los registros en 1999, lo que causó una pérdida de cobertura arbórea del 31 por ciento de la región según datos de la Universidad de Maryland, quien, por primera vez, atribuyó instancias específicas de pérdida de cobertura arbórea a los incendios. Aunque es probable que los bosques se recuperen ya que los incendios principalmente causan degradación más que deforestación (blog técnico próximamente), los incendios han contrarrestado la disminución de emisiones de carbono relacionadas con la deforestación en Brasil desde comienzos del 2000.

Aunque el sur del Amazonas enfrentó una sequía en 2017, casi todos los incendios de la región fueron provocados por personas para deforestar el terreno para el pastoreo o la agricultura. La falta de aplicación de prohibiciones de incendios y deforestación, la incertidumbre política y económica, y el retroceso de las protecciones ambientales por parte de la actual administración son probables contribuyentes de la alta cantidad de incendios y la pérdida de cobertura arbórea asociada.

Además, los expertos están preocupados debido a que los altos niveles de incendios, o degradación forestal, se están convirtiendo en la nueva situación normal del Amazonas. El cambio climático, combinado con la deforestación causada por el hombre, aumenta el predominio de la sequía, lo cual hace que el paisaje sea más vulnerable a los incendios.

La tala para otros usos también es evidente a lo largo del país, con evidencia de agricultura, ganadería e incursiones de explotación forestal intensas en bosques que anteriormente estaban intactos en los estados del Amazonas, Mato Grosso, Pará, Rondônia y Roraima.

Indonesia experimenta una disminución alentadora en la pérdida de bosques primarios.

A diferencia de la mayoría de los bosques tropicales, Indonesia experimentó una caída en la pérdida de cobertura arbórea en 2017, incluida una disminución del 60 por ciento en la pérdida de bosques primarios. Aunque algunas provincias de Sumatra siguieron observando un aumento en la pérdida de bosques primarios, incluidas 7,500 hectáreas (18,500 acres) en el Parque Nacional de Kerinci Seblat, las provincias en Kalimantan y Papúa experimentaron una reducción.

Global Forest Watch Indonesian Primary Forest Loss 2017

Es probable que la disminución se deba en parte a la moratoria del drenaje de turba, vigente desde 2016. La pérdida de bosques primarios en áreas de turba protegidas disminuyó en un 88 por ciento entre 2016 y 2017, cuando alcanzó el nivel más bajo registrado. Además, 2017 fue un año sin la presencia de El Niño, lo que produjo condiciones más húmedas y menos incendios en comparación con años anteriores. Las campañas educativas y el aumento en la aplicación de las leyes forestales por parte de la policía local también ayudaron a prevenir la deforestación causada por incendios.

Global Forest Watch Indonesian Primary Forest Loss in Protected Peat 2017

Este nuevo desarrollo es el motivo para ser optimistas con cautela, pero solo el tiempo y otro año con la presencia de El Niño revelarán qué tan efectivas son en verdad estas políticas.

La pérdida de cobertura arbórea en la República Democrática del Congo alcanzó un máximo histórico

La pérdida de cobertura arbórea en la República Democrática del Congo (RDC) alcanzó un máximo histórico en 2017, al aumentar un 6 por ciento respecto del 2016.  La agricultura, la explotación forestal artesanal y la producción de carbón impulsaron la pérdida de cobertura arbórea y casi el 70 por ciento de ella se produjo en áreas agrícolas conocidas como el complejo rural. Aunque los cambios en los cultivos no necesariamente indican la expansión a un bosque primario, las poblaciones en crecimiento pueden intensificar las prácticas agrícolas, lo que en consecuencia reduce los periodos de barbecho en los que los árboles vuelven a crecer de forma natural. Además, nuestros análisis mostraron que en 2017, el 3 por ciento de la pérdida de cobertura arbórea general se produjo en áreas protegidas y el 10 por ciento dentro de concesiones de explotación forestal.

Durante los últimos 16 años, la RDC ha recibido una suspensión sobre nuevas concesiones de explotación forestal industrial, pero el gobierno restituyó las concesiones a dos compañías en 2018. Para los ambientalistas, es preocupante que abrir el bosque a una mayor explotación forestal podría agravar el creciente problema de deforestación del país. Sin embargo, hay más que la pérdida de cobertura arbórea de la RDC que las concesiones de explotación forestal industrial. Aunque la suspensión se aplicó solo a la explotación forestal industrial, también se disparó la explotación forestal artesanal, que a menudo se considera ilegal. Dadas las tendencias cada vez mayores observadas en 2016 y 2017, es fundamental que la RDC avance con una mejor planificación del uso de la tierra y una mejor aplicación de las leyes forestales, a la vez que se exijan mejores prácticas de gestión.

Huracanes dañan bosques en el Caribe

La extrema temporada de huracanes de 2017 que mató a miles de personas y causó miles de millones de dólares de destrucción en el Caribe, también causó impactos adversos en los bosques de la región. La isla de Dominica perdió el 32 por ciento de su superficie arbórea en 2017, mientras que Puerto Rico perdió el 10 por ciento, incluyendo pérdidas significativas en el Bosque Nacional El Yunque. Aunque los bosques tropicales en las áreas de ciclones son resilientes a las tormentas por naturaleza, a los científicos les preocupa la capacidad de recuperación ante tormentas más intensas debido al cambio climático.

Considerando a los bosques más allá de los árboles

El aumento constante de la pérdida de cobertura arbórea tropical es alarmante y los nuevos datos demuestran más y más que los esfuerzos actuales para reducir la deforestación son insuficientes.

Más allá de proteger la biodiversidad y proporcionar fuentes de sustento humano, los bosques también desempeñan un papel fundamental en el almacenamiento de carbono. Aunque la conservación forestal puede proporcionar casi el 30 por ciento de la solución para limitar el aumento de la temperatura global a 2° C, límite que según los científicos es necesario para prevenir los peores impactos del cambio climático, solo el 2 por ciento del financiamiento disponible para la protección del clima se destinan al sector forestal. Si el mundo quiere detener el cambio climático en serio, todos los países deben redoblar esfuerzos para reducir la deforestación.

Hoy, en el Foro de Bosques Tropicales de Oslo, se reunirán líderes para reflexionar sobre el progreso logrado a la fecha y debatir los planes para el futuro. Dadas las pésimas noticias del 2017, está claro que los esfuerzos contra la deforestación son más importantes que nunca.

 


Los autores desean agradecer a Matt Hansen, Peter Potapov, Svetlana Turubanova, Patrick Lola Amani, Andre Lima, Chima Okpa y Marc Steininger que actualizaron los datos sobre la pérdida de cobertura arbórea.

Banner photo: Peatland forest in Parupuk village, Katingan. Central Kalimantan. Photo by Nanang Sujana/CIFOR