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Large logs sit on a truck bed in a forest concession in Ghana.

Posted on June 2, 2020
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Perdimos el Equivalente a un Campo de Futbol de Selva Tropical Primaria Cada 6 Segundos en 2019

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De acuerdo con los datos de la Universidad de Maryland (University of Maryland), publicados hoy en Global Forest Watch, en 2019 los trópicos perdieron 11,9 millones de hectáreas de cobertura arbórea. Casi un tercio de esa pérdida, 3,8 millones de hectáreas, ocurrió en bosques primarios tropicales húmedos, que son zonas de selva tropical madura especialmente importantes por su biodiversidad y almacenamiento de carbono. Esto es como perder una superficie de bosque primario equivalente a un estadio de fútbol cada 6 segundos durante todo un año.

En 2019, la pérdida de bosques primarios aumentó un 2,8 % con respecto al año anterior, y ha permanecido obstinadamente elevada durante las últimas dos décadas, a pesar de los esfuerzos por detener la deforestación. Aunque la tasa de pérdida en 2019 fue más baja que en los récords de los años 2016 y 2017, es la tercera tasa más alta desde el inicio del siglo.

Los datos de 2019 revelan que varios países sufrieron pérdidas récords, y que los incendios tuvieron consecuencias impresionantes en los bosques primarios y en otros bosques. Aunque la situación es poco prometedora a nivel global, hubo señales positivas en algunos países, lo cual ofrece lecciones para otras naciones. A continuación, presentamos los lugares destacados en lo que respecta a pérdida de cobertura arbórea en 2019:

Los incendios en Bolivia se propagaron fuera de control

Como consecuencia de los incendios, Bolivia tuvo una pérdida de cobertura arbórea sin precedentes, tanto dentro de los bosques primarios como en las zonas forestales circundantes. En 2019, la pérdida total en el país fue más de un 80 % más alta que la del año con la mayor pérdida registrada hasta la fecha.

Las cicatrices de los incendios son claramente visibles en los datos de pérdida de cobertura arbórea de 2019 para Bolivia.

Los incendios generalizados de 2019 fueron resultado de una combinación de condiciones climáticas y actividad humana. Muchos incendios probablemente fueron iniciados por personas, como ocurre todos los años, para despejar suelos agrícolas para sembrar, pero debido a los vientos persistentes y al clima seco se propagaron fuera de control hacia los bosques.

La actividad agropecuaria a gran escala es un conductor principal de la deforestación en Bolivia, especialmente para la siembra de soya y la cría de ganado. En los últimos años, el gobierno implementó varios cambios regulatorios para promover la expansión de la agricultura, entre ellos, la flexibilización de las restricciones sobre la quema controlada apenas unos meses antes de los incendios de 2019.

La provincia de Santa Cruz, donde los bosques fueron más afectados por los incendios, es el epicentro de la actividad agropecuaria a gran escala de Bolivia. El Bosque Seco Chiquitano, que posee una gran biodiversidad, se vio especialmente afectado; los informes indican que se quemó casi un 12 % de su superficie. Los expertos consideran que la recuperación total de este bosque único podría llevar cientos de años.

Los incendios forestales también se propagaron hacia partes de Paraguay, lo que incitó al país a considerar solicitar una compensación a Bolivia por daños causados.

Brasil concentró un tercio de la pérdida de bosques primarios tropicales del mundo

En Brasil, por sí solo, se concentró más de la tercera parte de toda la pérdida de bosques primarios tropicales húmedos a nivel mundial, con una pérdida de bosques primarios mayor que la de cualquier otro país tropical en 2019. Sin contar los años 2016 y 2017, cuando los incendios forestales provocaron pérdidas de bosques sin precedente, 2019 fue el peor año para los bosques primarios de Brasil en 13 años.

Los datos de pérdida de bosques primarios detectan una amplia variedad de factores que alteran los bosques, desde la deforestación con fines agropecuarios hasta los incendios en el sotobosque o la explotación forestal selectiva. Aunque el aumento en la pérdida de bosques primarios desde 2018 hasta 2019 fue modesto, los datos gubernamentales indican que una forma particular de pérdida de bosque (la deforestación para fines agropecuarios y otros usos nuevos del suelo) ha aumentado rápidamente en la Amazonia brasileña en el último año (lea más sobre diferentes fuentes de datos aquí).

A deferencia de la vecina Bolivia, los incendios forestales en Brasil no fueron un factor principal que contribuyó a la pérdida de bosques primarios en 2019. La Amazonia brasileña enfrentó una cantidad inusualmente alta de incendios en agosto de 2019, pero muchos de estos incendios ocurrieron en zonas ya deforestadas, mientras los productores preparaban los suelos para la agricultura y el pastoreo. Es posible que la falta de sequía, la atención pública a comienzos de la temporada de incendios y la acción preventiva posterior  previnieron más quemas de bosques primarios.

Los análisis espaciales de las tendencias de pérdida de bosques primarios en Brasil también indican nuevos puntos de pérdida de bosques que son preocupantes, dentro de territorios indígenas en el estado de Pará. En el territorio indígena de Trincheira/Bacajá, la deforestación, debida al  apropiamiento ilegal de tierras, se aceleró en 2019. En otros territorios, como Munduruku y Kayapó, los bosques se ven amenazados por la minería. Mientras tanto, en febrero la administración de Brasil propuso una nueva legislación que permitiría la explotación minera y la extracción de petróleo y gas con fines comerciales dentro de los territorios indígenas.

África central sufrió una pérdida continua, mientras que en África occidental la situación mejoró

En 2019, varios países de la cuenca del Congo, entre ellos la República Democrática del Congo (RDC), experimentaron una pérdida continua, o un agravamiento de la pérdida, de bosques primarios. Aunque la pérdida de bosques primarios disminuyó levemente en 2018, la pérdida total anual en 2019 se ubicó en tercer lugar entre las pérdidas totales anuales más elevadas en los e registros.

La mayor parte de las pérdidas todavía parecen estar en áreas de actividad agropecuaria cíclica, que normalmente alimentan a las poblaciones locales, pero hay evidencia emergente de que algunas pérdidas pueden estar ligadas a actividades comerciales a gran escala de explotación forestal, minería y plantaciones. Las pérdidas en las áreas protegidas de la RDC aumentaron levemente, especialmente en reservas y áreas de caza que cuentan con menos recursos financieros para reforzar la protección que la que tienen los parques nacionales, así como en la parte oriental del país, donde hay más presión de la población a causa de los refugiados y los conflictos.

África occidental experimentó tendencias descendentes prometedoras después de un gran aumento en la pérdida de bosques primarios el último año. Comparado con el año anterior, Ghana y Costa de Marfil redujeron la pérdida de bosques primarios en más de un 50 % en 2019. Varias iniciativas positivas podrían ser las responsables, entre ellas programas REDD+ y los compromisos de ambos países e importantes compañías de cacao y chocolate de terminar con la deforestación. La reducción en este año es alentadora, pero el tiempo dirá si estos esfuerzos resultan en un impacto duradero.

Indonesia mantuvo pérdidas más bajas por tercer año consecutivo

Una noticia positiva es que, en 2019, la pérdida de bosques primarios en Indonesia se redujo un 5 % en comparación con el año anterior, y esto marca el tercer año consecutivo de niveles más bajos de pérdida. El país no ha visto niveles tan bajos de pérdida desde principios de siglo.

La reducción se da a pesar de una intensa temporada de incendios, que en años anteriores resultó en grandes áreas de pérdida de bosques primarios. Aunque es posible que parte del daño provocado por los incendios del último año no se detecte hasta que estén disponibles los datos de 2020, tres años consecutivos de números de pérdida históricamente bajos sugieren que Indonesia ha dado un giro en sus esfuerzos para reducir la deforestación.

Es probable que varias políticas hayan contribuido a esta reducción, entre ellas un mayor énfasis en hacer cumplir la ley para prevenir los incendios forestales y el desmonte, y la, ahora permanente, moratoria de bosques sobre el desmonte para el establecimiento de plantaciones de aceite de palma y explotación forestal. Papúa y Papúa Occidental, que juntas concentran más de un tercio de los bosques primarios que quedan en Indonesia, también continuaron con niveles bajos de pérdidas en 2019, lo cual coincide con el hecho que sus gobernadores las hayan declarado “provincias sustentables”. El éxito de Indonesia fue reconocido recientemente con el anuncio de que el país recibirá su primer pago del programa REDD+ por reducir la deforestación y las emisiones de carbono, en forma de un donativo de 56 millones de dólares otorgado por Noruega.

La pérdida dentro de los bosques protegidos y las áreas de turba protegidas aún fue muy baja, pero aumentó ligeramente a partir de 2018, principalmente debido a causas naturales como los daños provocados por las tormentas. Sin embargo, el mandato del organismo de restauración de la turba (BRG), responsable de proteger y restaurar las turberas ricas en carbono bajo la dirección del presidente, está previsto que finalice en 2020. Indonesia tendrá que seguir controlando las turberas para garantizar que se respete su moratoria permanente de drenaje y desbroce de turba.

Colombia mostró señales de contención a su dramática pérdida de bosques

En 2019, Colombia también experimentó una reducción significativa en la pérdida de bosques primarios, lo que genera esperanzas de que el país podría estar cambiando de rumbo después de las enormes pérdidas forestales durante los dosaños anteriores. La pérdida de bosques primarios aumentó rápidamente en el país después de un acuerdo de paz firmado entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, el cual puso fin al violento conflicto, pero también generó un vacío de poder en tierras previamente ocupadas en el Amazonas.

La inversión de la tendencia sugiere que las acciones gubernamentales pueden estar generando un impacto. El país estableció objetivos ambiciosos de reducir la deforestación y plantar millones de árboles en áreas deforestadas. En abril de 2019, el presidente de Colombia lanzó la “Operación Artemisa”, que usa a los militares, la policía y otras entidades públicas para detener la deforestación en los parques nacionales del país, aunque sus actividades no están libres de controversia.

A pesar de la reducción, la lucha de Colombia por reducir la deforestación aún no está terminada. La pérdida de bosques primarios en 2019 todavía fue más elevada que la de cualquier año del que se tiene registros antes del acuerdo de paz; se detectaron grandes pérdidas en una varias áreas protegidas y un desmonte continuo para la apropiación de tierras y la cría de ganado. La cantidad de alertas de deforestación en tiempo-casi-real en el país fueron inusualmente altas en la primera parte de 2020, lo que suscita la preocupación de que la disminución en la pérdida de bosques primarios puede ser de corta duración.

Los incendios de Australia provocaron una pérdida de cobertura arbórea impresionante

Fuera de los trópicos, los incendios forestales asolaron Australia al final de 2019 y principios de 2020, y causaron un enorme aumento en la pérdida de cobertura arbórea. Sin duda, para Australia 2019 fue el peor año del que se tengan registros, y la pérdida de cobertura arbórea se multiplicó por seis con respecto al año anterior. Y es probable que el verdadero impacto de los incendios sea aún peor, ya que los incendios que continuaron en 2020 no están incluidos en los datos.

Los incendios provocaron docenas de muertes, destruyeron miles de hogares y mataron cientos de millones de animales. Los bosques dominados por eucaliptus donde ocurrió gran parte de los incendios están bien adaptados a los ciclos de fuego, pero es posible que la intensidad, la escala sin precedentes y la interacción de los incendios con la sequía provoquen daños a más largo plazo.

Ahora es el momento de redoblar la protección de los bosques

A pesar del éxito aparente que tuvieron algunos países en poner freno a la pérdida de bosques, los datos de 2019 resaltan un hecho: la lucha por poner freno a la pérdida de bosques tropicales está lejos de terminar.

La mayoría de los países y compañías no podrán cumplir con sus compromisos de 2020 con relación a los bosques, y la pérdida de bosques primarios tropicales sigue siendo tan elevada como siempre. La pandemia del coronavirus plantea más amenazas para los bosques del mundo en los meses y años por delante. A corto plazo, los bosques se pueden ver afectados por una falta de vigilancia y control, lo que puede dar lugar a una mayor incidencia de desmonte ilegal e incendios. A mediano plazo, el deterioro de la economía y las medidas de estímulo pueden dar lugar a una mayor pérdida de bosques, a medida que los países intentan estimular sus economías con industrias de extracción, como fue el caso en Indonesia durante la crisis financiera en Asia.

En lugar de sacrificar los bosques en aras de una recuperación económica, que solo conducirá a complicaciones futuras para la salud y las fuentes de sustento de millones de personas en todo el mundo, los gobiernos pueden reconstruir mejor que antes. Invertir en la restauración y la administración sensata de los bosques creará fuentes de trabajo, contribuirá a economías más sustentables y protegerá los ecosistemas forestales que nuestro mundo necesita.


Para conocer tendencias adicionales relacionadas con los datos sobre la pérdida de cobertura arbórea de 2019, consulte las páginas del panel de control de Global Forest Watch.

Los autores quisieran agradecer a Peter Potapov y Svetlana Turubanova de la Universidad de Maryland por actualizar el conjunto de datos sobre la pérdida de cobertura arbórea.

FOTO DE LA BANDERA: Grandes troncos se sientan en la plataforma de un camión en una concesión forestal en Ghana. Foto por Maite Knorr-Evans/WRI.

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