Por Rachael Petersen, Lilian Pintea y Liz Cole


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Foto de la Jane Goodall Institute.

Obed Kareebi, un guarda forestal de la Uganda Wildlife Authority, camina por los densos bosques del parque nacional de Kibale en Uganda, un área con una de las concentraciones más altas de primates del mundo. Aunque el parque está mejor protegido que muchos bosques de Uganda, las fábricas de té cercanas han comenzado a talar árboles alrededor del perímetro del parque para plantar un monocultivo de eucaliptos de rápido crecimiento que proporcionará leña para procesar té.

Debido a los recursos y la capacidad limitados, Obed se mantiene generalmente en el mismo camino gastado con su patrulla y solo explora más lejos confiando en su intuición o en la poca información con la que cuenta. De este modo, la deforestación ilegal que invade algo más allá de su ruta habitual puede pasar desapercibida.

Los satélites muestran los claros que Obed desconoce, pero sigue caminando, ajeno a la incursión ilegal en el área protegida. No será hasta más tarde, si ocurre, que encuentre una alerta de deforestación a través de Global Forest Watch (GFW) y pueda volver. El daño puede ya estar hecho.

La deforestación suele tener lugar alejada de la vista de aquellos que tienen el poder o los medios para detenerla. Si bien sistemas como el GFW monitorean los bosques de forma remota, quienes están en las primeras líneas de la deforestación a menudo carecen de conexión a Internet, necesaria para acceder a esta información y actuar en consecuencia.

Una nueva aplicación móvil llamada Forest Watcher cambia esta ecuación.

Forest Watcher está diseñada para permitir un acceso fácil y sin conexión a datos sobre cambios forestales de Global Forest Watch. La aplicación muestra los cambios forestales directamente en los dispositivos móviles de los administradores forestales, las comunidades indígenas y las fuerzas de la ley en cualquier parte del mundo, independientemente de la conectividad. Después de instalada la aplicación, se almacenan datos en caché en el dispositivo y se dirige a los usuarios a la tala de bosques cercanos, incluso si no hay cobertura celular. La aplicación también permite a los usuarios sacar fotos y llenar formularios acerca de la deforestación que encuentran, que pueden cargar una vez que vuelvan a tener conexión a Internet.

Al conectar “los ojos en el cielo” con el trabajo en el terreno, la deforestación se puede localizar y reportar más fácilmente que nunca.

Combinar la detección remota con la acción local de monitoreo y conservación

Los recientes avances en el monitoreo satelital han permitido un salto cuántico en nuestra comprensión de la deforestación global. Pero quienes trabajan en el terreno siguen siendo los que están mejor posicionados para monitorear los bosques y administrar sus recursos.

Por ejemplo, según un análisis del World Resources Institute (WRI), los bosques están mejor protegidos cuando las comunidades locales tienen derecho a administrarlos. Una investigación también ha demostrado que la población local puede recopilar información sobre los bosques con una calidad comparable a la de los científicos, pero a la mitad del costo. Y desde 2009, el Jane Goodall Institute ha estado utilizando tecnologías móviles para empoderar a las comunidades locales y permitirles monitorear y administrar mejor sus bosques.

Al combinar los sistemas de detección remota con los esfuerzos locales de monitoreo de bosques, Forest Watcher coloca el poder analítico de la era espacial en la palma de la mano de cada defensor ambiental. “Con Forest Watcher, ahora podemos tener patrullas guiadas por datos de inteligencia en el parque nacional de Kibale”, informó Agaba Hillary Kumanya, un guarda forestal sénior de la Uganda Wildlife Authority encargado del monitoreo ecológico. “Ya no vamos aleatoriamente a lugares, sino que sabemos dónde buscar el último espacio de bosque perdido”. La aplicación ya ha demostrado ser útil para aumentar las patrullas efectivas de las áreas protegidas, que son vitales para proteger los últimos bosques del mundo que quedan.

Probada en el terreno, aprobada por los defensores

El Jane Goodall Institute desarrolló una versión anterior de Forest Watcher, que ha sido utilizada en Uganda desde 2014. Este instituto capacitó a cientos de propietarios de bosques privados, oficinas de autoridades forestales y guardas forestales de áreas protegidas sobre cómo usar herramientas móviles para navegar por los datos de deforestación de GFW en el campo y recolectar pruebas que apoyen acciones de conservación y sirvan para procesar y multar a los responsables.

En Indonesia, HAkA comenzó a utilizar Forest Watcher con vigilantes forestales locales en el ecosistema de Leuser, el último lugar en la tierra donde orangutanes, rinocerontes, elefantes y tigres conviven en la naturaleza. Anteriormente, estos guardas forestales inspeccionaban manualmente las imágenes satelitales en crudo y enviaban patrullas al campo para recopilar información con lápiz y papel. Con Forest Watcher, pueden localizar rápidamente nuevas alertas, detectadas automáticamente por GFW, y obtener puntos GPS, pruebas fotográficas y descripciones de la escena en sus dispositivos. Esto les permite presentar pruebas a las autoridades locales con mayor eficiencia, lo que aumenta la información disponible para la investigación de actividades ilegales y las posteriores acciones judiciales.

Foto de la Jane Goodall Institute.

Un bosque vigilado nunca desaparece

Estas mejoras, a su vez, apoyan las medidas más generales contra la deforestación: Forest Watcher puede apoyar iniciativas como REDD+ (Reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques) y compromisos corporativos de deforestación cero, los cuales requieren un monitoreo constante, fiable y asequible para que sean eficaces. A medida que los países anuncian sus metas respecto del Acuerdo de París, la mejora del monitoreo de los bosques representa un paso clave hacia la incorporación de la deforestación en la acción climática mundial. Fundamentalmente, Forest Watcher también ayuda a asegurar que los frutos de la revolución de los macrodatos lleguen a aquellos que están en la primera línea y necesitan más información sobre los bosques.

En el caso del parque nacional de Kibale, las alertas de Forest Watcher y GLAD sobre la pérdida de bosques ayudaron a Obed Kareebi a detectar con éxito nuevas áreas deforestadas a lo largo de los límites del parque. “Gracias a las alertas de GLAD, la administración del parque fue capaz de prevenir más actividades ilegales e invasiones que podrían haberse extendido más profundamente en el parque nacional”, comenta Timothy Akugizibwe, encargado en Uganda del Jane Goodall Institute para la capacitación de guardas forestales en el uso de Forest Watcher.

Descargue Forest Watcher desde el App Store de Apple o desde Google Play y conviértase en un vigilante de bosques hoy mismo. La aplicación es de código abierto, gratuita y está disponible en español, inglés, francés, portugués e indonesio. Para obtener más información sobre cómo utilizar la aplicación, haga clic aquí. Cuéntenos cómo utiliza la aplicación o sugiera formas de mejorarla enviándonos un correo electrónico a forestwatcher@wri.org.


Lilian Pintea es Vicepresidente de Ciencias de la Conservación en el Jane Goodall Institute.