Por Ruth Nogueron, Carlos Viesca y Alyssa Westerman


Available in English here. Translated by Carlos Viesca.

A pesar de que su superficie constituye 0.1 percent de la superficie de la masa continental, Centroamérica genera importantes beneficios ambientales, albergando 7 percent de la biodiversidad del mundo. La región sirve como un puente natural entre América del Norte y del Sur donde especies de ambos continentes interactúan para formar ecosistemas únicos. Además de ser el hábitat de una impresionante variedad de formas de vida, la diversidad de bosques secos, húmedos y montañosos de Centroamérica ofrecen sustento a cientos de comunidades y pueblos indígenas.

No obstante su relevancia global, los bosques de Centroamérica enfrentan múltiples presiones generadas, entre otras causas, por la tala ilegal (a veces ligada al tráfico de drogas) y conflictos e irregularidades en el uso de suelo. Al grado que entre el año 2000 y 2012, la región perdió alrededor de cuatro millones de hectáreas de cobertura arbórea. La falta de información confiable y oportuna sobre el estado de los bosques centroamericanos, dificulta atender estas presiones; sin embargo, la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ) y la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) han lanzado una nueva plataforma que proveerá de mapas y datos geográficos que contribuirán a mitigar estas amenazas.

La disponibilidad de información forestal precisa y confiable es clave para reducir la deforestación. Los tomadores de decisiones deben tener la capacidad de monitorear la pérdida de bosques – y saber quién es responsable – si se pretende mitigarla. Específicamente, la transparencia permite (a) que los gobiernos ejecuten un ordenamiento territorial coherente y apliquen la ley de manera eficaz; (b) que las corporaciones comprendan y manejen el impacto de sus cadenas de suministro, y (c) que la sociedad civil participe en el manejo forestal y en la toma de decisiones en materia de conservación.

Herramientas como Global Forest Watch (GFW) hacen accesible la información forestal, en un formato sencillo de utilizar. No obstante, las series de datos globales no siempre cuentan la historia completa, de lo que sucede sobre el terreno. Por esta razón, GFW se complementa con fuentes de información adicionales para proveer un contexto local adicional a nuestros datos.

Figure 1 – UMD tree cover loss and gain in Honduras on Global Forest Watch

Figura 1. Pérdidas y ganancias de cobertura arbórea en Honduras según la Universidad de Maryland, en Global Forest Watch.

Figura 2. Pérdidas y ganancias de cobertura arbórea en Honduras según la Universidad de Maryland, en Global Forest Watch (con zoom).

Figura 2. Pérdidas y ganancias de cobertura arbórea en Honduras según la Universidad de Maryland, en Global Forest Watch (con zoom).

Figure 3 - CCAD/GIZ land cover classification map based on 2012 RapidEye imagery

Figura 3. Mapa de clasificación de coberturas de CCAD/GIZ, basado en imágenes RapidEye del 2012.

Figure 4 – CCAD/GIZ land cover classification map overlaid on GFW map of UMD tree cover loss and gain

Figura 4. Mapa de clasificación de coberturas de CCAD/GIZ sobrepuesto en mapa de pérdidas y ganancias en cobertura arbórea de la Universidad de Maryland en Global Forest Watch.

Note: Después de sobreponer la clasificación de coberturas de CCAD/GIZ en la capa de pérdidas y ganancias en cobertura arbórea de la Universidad de Maryland, queda claro que las pérdidas (en rosa) en el área mostrada, se debieron probablemente a la agricultura.

Un ejemplo de esta complementariedad es el nuevo Banco de Datos Regional sobre Recursos Forestales para Centroamérica y República Dominicana de CCAD/GIZ y Google, que provee información geográfica precisa y oportuna, sobre tipos de bosques y áreas de producción agroindustrial, así como información de alta resolución sobre pérdida de cobertura de bosques. Combinando nuestra serie de datos sobre cambios en cobertura, con datos locales relevantes  como los de CCAD/GIZ, se construye un escenario más completo, que se traduce en un mejor entendimiento de los motores de la deforestación. Por ejemplo, la capa de datos de cobertura de la Universidad de Maryland (resolución de 30 metros) captura las pérdidas y ganancias en cobertura arbórea, sean bosques manejados o plantaciones (figuras 1 a 4). No obstante, para poder evaluar la efectividad de las políticas de conservación forestal, o las tendencias en deforestación, los gobiernos necesitan poder distinguir si los cambios se presentan en una plantación de café, o en un bosque primario; he ahí el valor de la información contextual que proveen los actores locales.

A través de esta nueva plataforma, CCAD y GIZ están apoyando a los gobiernos de la región en la implementación de sus políticas y sistemas de monitoreo forestales. En los siguientes meses, WRI estará trabajando con CCAD/GIZ y otros actores locales para fortalecer la plataforma de GFW, añadiendo más información local relevante. Juntos, nuestros equipos incrementarán la capacidad en la región para el monitoreo y manejo de sus bosques.